Atopía, sencillos consejos para mejorar la dermatitis atópica

Atopía

¿Qué es la atopía?

El eccema atópico (o dermatitis atópica) es una enfermedad inflamatoria de la piel. Se trata de una dermatitis crónica pruriginosa e inflamatoria que evoluciona a través de brotes.

Asocia dos tipos de anomalías:

  1. Alteración de la barrera epidérmica, que hace que la piel se vuelva más seca y más sensible de lo normal frente a cualquier agresión externa.
  2. Sensibilización excesiva frente a los alérgenos IgE.

Existe una predisposición genética a desarrollar dermatitis atópica, de modo que si uno de los padres padece la enfermedad, el riesgo de que el niño también la padezca es de un 50%.

La prevalencia se multiplica también con el entorno, los cambios en el modo de vida y el aumento de la higiene en la sociedad actual.

El número de pacientes afectados por esta enfermedad en los países desarrollados se ha visto triplicado en los últimos 30 años, lo que hace que esta enfermedad sea un problema de salud pública.

Localización

  • Antes de 1 año: el eccema afecta a las zonas convexas de la piel (frente, mejillas…)
  • Después de 1 año: el eccema afecta principalmente a pliegues.
  • En adultos: el rostro, el cuello y las manos son los lugares más afectados.

Brotes y remisiones

La dermatitis atópica evoluciona alternando periodos de brote con remisiones o periodos de calma.

1. BROTE

Los brotes siguen siempre el mismo patrón: inflamación, rojeces y sequedad de la piel.

Será indispensable aplicar dermocorticoides directa y exclusivamente en las zonas afectadas de la piel para calmar la inflamación y las rojeces. Si se aplican siguiendo las recomendaciones médicas, raramente se producen efectos secundarios.
En caso de que los eccemas sean más graves el médico indicará un tratamiento inmunosupresor tópico.

2. REMISIÓN Y CALMA

La sequedad cutánea es casi constante en estos pacientes. La piel se seca y aparecen los incómodos picores. En este periodo de sequedad es cuando el niño se rasca más y pueden originarse problemas de sueño.

Para ello aplicaremos cremas emolientes varias veces al día que restaurarán la barrera protectora de la piel.

Cómo aplicar las cremas emolientes:

– Aplicar la crema después de cada ducha, ya que se aplica mejor con la piel ligeramente húmeda.

– Se debe aplicar una fina capa, ya que las capas gruesas impiden que la piel respire y favorecen la sobreinfección.

– Aunque el estado cutáneo parezca correcto, seguir aplicando crema tras la ducha diariamente.

– Realizar otra aplicación antes de acostarse para evitar los picores nocturnos.

Algunos consejos útiles que podéis seguir:

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  • Ropa:

Evita abrigar demasiado a los niños, ya que el sudor favorece los picores.

Utiliza ropa de algodón, evita tejidos sintéticos y la lana.

Aclara bien la ropa y evita tender en el exterior en épocas de polinización.

  • Casa:

No poner demasiado la calefacción y airear bien la casa todos los días.

Evitar moquetas y almohadas y edredones de plumas.

  • Deporte:

Aclararse bien bajo la ducha y aplicar abundante crema emoliente para evitar el prurito.

  • Verano:

Aclararse bien después de bañarse en mar y piscinas y aplicar abundante crema emoliente.

En cuanto al sol, a menudo produce mejoras espontáneas pero a veces la tolerancia es mala, así que debemos ser prudentes con el sol.

La temperatura del agua no debe superar los 34º (el calor aumenta la sequedad de la piel y reactiva la inflamación)

La ducha no debe superar los 5 minutos de duración.

Si preferimos el baño, añadir un emoliente líquido en la bañera para neutralizar la dureza del agua. El baño no debe superar los 15 minutos

Lavarse con productos sin jabón y no utilizar esponjas ni guantes de aseo, usar las manos para jabonar.

Cortar bien las uñas para evitar erosiones durante los rascados involuntarios.

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Una evolución normalmente favorable

Es importante saber que se trata de una enfermedad con evolución favorable si el tratamiento es adecuado y constante, los brotes cada vez son menos frecuentes y menos intensos.

A partir de los 6 años la enfermedad va remitiendo y suele tener otro pico en la adolescencia, por los cambios hormonales y el estrés.

Espero que os haya ayudado este post y si tenéis alguna duda o sugerencia, ¡déjanos un comentario! Te contestamos encantados.